“¿Quién Mató a Bambi?” en Cines Yelmo

Ayer fuimos al cine. A ver una comedia española. Sí, era gratis. De repente aparecieron unas invitaciones para ver “¿Quién Mató a Bambi?” y allá que nos plantamos en los Cines Yelmo (Logroño). Casi sin peinarse.

Tiempo hacía ya que no entrábamos en el cine y más sin pagar, así que me planteé coger algo de beber y de comer. Es jueves y ya casi todo vale… Ya sabéis qué opinamos de la Gula. 7,45 € el combo más pequeño. ¡Hostias! Como si hubieran traído la Coca Cola en barriles Brent. Oro negro y maíz de los dioses. Menos mal que estuvimos atentos a las ofertas para compartir. Al menos las palomitas estaban buenas… y casi ni llegaron al comienzo de la película.

Cogimos un buen escaño. Y nos arrimaron para caber todos bien. La sala se fue llenando y los únicos que se perdieron las sesión, creo yo, fueron los ministros. A ver si el problema del cine al final va a ser el precio…

Poco a poco se acerca el momento más tenso: el inicio de la proyección. Ese momento en el que sabrás si has tirado tu dinero y tu tiempo. ¡Cómo si no fueran hoy en día la misma cosa! Y es que la calidad técnica de los cines brilla en la ausencia. Desencuadres, desenfoques, sonido inaudito o bombillas decrépitas son situaciones comunes. Si la película es de estreno, aún más. Y estábamos en un preestreno.

No defraudaron. Comienza la proyección y una amalgama de colores fucsia y verde me recuerdan que me había dejado el Almax Forte en casa. Del sonido mejor ni hablar… ni ellos tampoco.

quien mato a bambi

– La han puesto en 3D en vez de en Digital – comenta una ávida espectadora.

A los 3 minutos paran… 2 más para solucionarlo y volvemos a empezar. Se apaga la luz y suenan aplausos.

– ¡No aplaudáis todavía! – grita un lúcido espectador.

Se equivocaba. Esta vez lo habían solucionado.

Durante la proyección volví a descubrir un curioso fenómeno: “La Risa A Destiempo”. Es la suma de risas producto de situaciones facilonas mientras se muestra indiferencia ante brutales sutilezas. Os pongo un ejemplo Real: un tiro en el pie. Tal cual. Lo que produce una sonora carcajada en toda la sala. Los juegos inteligentes de diálogo no quedan a la misma alteza para el público. División de opiniones.

Voy a ser honesto: la película me gustó. Así es. La trama tenía a veces tintes de películas de Tarantino o de Ritchie y eso siempre se agradece. Pero sobraban cosas. Más que las que faltaban. Es cine español y desgraciadamente todos sabemos de qué hablo. Ya somos casi todos mayorcitos.

Veredicto: si no tienes nada mejor que hacer, plantéate ir. Si es gratis, ve.

Firmado: Lawrence Sarabia.